Esperar a que vengan la furias,
la alegrías llenas de lágrimas,
toda esa tracalada de ojos,
compadeciéndose,
las manos de un hombre bueno,
pero enfermo de egoísmo,
la voz quebrada de la mujer
que es la vida y el amor
tan tristes,
tan solitarios..

Veo mis manos inútiles,
secas de caricias,
moviéndose a un infinito inexistente,
tratando de dibujar en algún espacio
la calma,
la esperanza...
Soy la piedra más hipócrita,
cucharón trizado,
inútil e incapaz
de derretirme en mi mar.

Será esta la espera menos esperada,
será este el frío que nunca quise,
la paradoja soy yo,
allá en algún de la ciudad,
el viejo y sus penas,
caminando solitario
en su universo en pugna,
acá la mujer,
sentada
con la lágrima que no corre
porque está cansada incluso de ser
la lágrima.

No hay momentos mejores,
somos ahora el uno que debimos ser siempre,
la única verdad
pero sin adorno,
un mito(...),

Se perdieron mis recuerdos,
me reiría ahora,
me reiría tanto...

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