Yo tengo ese no sé qué, ese talento disfrazado de defecto, esa antenita que me muestra cómo estás y dónde estás, porque tú sueles estar aquí solo en cuerpo, el resto quién sabe en dónde se mete. Y te digo que yo tengo ese defecto con forma de don porque cada vez que te pillo me caigo al precipicio gigante de no saber como seguirte. Debo estar condenado a mirarte desde mi cueva mientras tú saludas a los astros allá lejos, donde eres una gota más, cayendo lentamente en la boca de algún bebé que suspira al verte pasar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Viajeros en la luna de Vathé